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Muere Bernardo Bertolucci, el «último emperador» del cine

2018-11-27
Bernardo Bertolucci, gran maestro del cine italiano, ha muerto a los 77 años en Roma, después de una larga enfermedad. Director, poeta, productor, estrella del cine internacional, Bertolucci fue autor de numerosas películas de éxito, algunas de las cuales suscitaron grandes polémicas, en especial el «Último tango en París». Obra maestra también fue «El último emperador», que ganó nueve Oscar incluyendo el de mejor director, y «Novecento», film con el que afrontó la historia de Italia entre fascismo y comunismo. En el 2007, fue premiado con el León de Oro a la carrera en el Festival de cine de Venecia. El mismo reconocimiento lo obtuvo en el 2011 con la Palma de Oro de honor en el Festival de Cannes.

Bertolucci, considerado el último gran maestro del cine italiano en la segunda mitad del siglo XX, ha reconocido siempre que se vio particularmente influenciado por Pier Paolo Pasolini, del que fue asistente al inicio de su carrera. Con “El último tango en París”, cine de transgresión, obtuvo fama internacional, pero también fue centro de polémica por una escena sexual entre Marlon Brando y Maria Schneider, que fue censurada cuando la película salió en 1972. Bertolucci sufrió incluso una condena por ofender el “sentido común del pudor”, perdiendo los derechos civiles durante cinco años. Los tiempos cambiaron y también la moral pública, por lo que en 1987 la película dejó de estar bajo secuestro.

La fama internacional que le dio «El último tango en París» le permitió a Bertolucci, en 1976, en años en que era dominante una cierta cultura de izquierda, dirigir «Novecento», un film épico con aire «hollywoodiano», con grandes nombre del cine internacional, que cuenta de forma audaz y ambiciosa cincuenta años de historia italiana. Otras películas de notable éxito fueron «El conformista», «El té en el desierto» y «Pequeño Buda».​

Primeros años en el cine
Bertolucci, hijo del poeta y crítico literario Attilio Bertolucci, nació en 1941 cerca de Parma. A la edad de 12 años se trasladó con la familia a Roma. Con solo 15 años rodó con su hermano Giuseppe sus primeros cortometrajes con una cámara prestada en 16 mm. En Roma se inscribió en la Facultad de Letras, que abandona pronto.

A los 21 años, en 1962, ganó el Premio Viareggio Opera Prima por el libro de poesía «En busca del misterio». Pero su primer y gran amor era el cine. En esos años vive en el barrio romano Monteverde Vecchio, el mismo en el que habita Pier Paolo Pasolini, quien lo introduce en el séptimo arte y lo lo escoge como asistente de dirección en su primera obra, Accattone (1961). Al año siguiente es Bertolucci el que dirige su primera película: «La commare secca». Anticipando claramente el 68, en 1964 dirigió «Prima della rivoluzione», donde el protagonista es un joven burgués inscrito al Partido Comunista. En 1967 lo llamó el director Sergio Leone para ser uno de los autores de su obra maestra «Érase una vez en el oeste», un wester de tono épico con Claudia Cardinale, Henry Fonda y Charles Bronson. Su primer premio importante, el David di Donatello, Bertolucci lo ganó con «El conformista» (1970), película basada en la obra homónima de Alberto Moravia con Jean-Louis Trintignant como protagonista.

Grandes éxitos
A Bertolucci le llegó en 1972 su primer gran éxito internacional con «El último tango en País», que se hizo famoso por una escena en la que Marlon Brando utiliza mantequilla para sodomizar a Maria Schneider. Después de la muerte de la actriz, Bertolucci reveló: “La idea nos vino a Brando y a mi desayunando, mientras él untaba pan con mantequilla. De inmediato nos hicimos un guiño cómplice. Decidimos no decir nada a Maria Schneider para obtener una reacción más realistica. Ella lloró, gritó y se sintió herida. En cierta forma se sintió herida porque no le había dicho que se iba a producir una escena de sodomía. La muerte de Maria llegó antes de que pudiera abrazarla y pedirle excusas”. La película, que recibió el premio David di Donatello y fue nominada para el Oscar, suscitó una enorme polémica y en 1976 la magistratura ordenó su destrucción, y solo once años después fue rehabilitada.

En plena época de acercamiento de la Democracia Cristiana al Partido Comunista Italiano (PCI), lo que se denominó “compromiso histórico”, Bertolucci quiso rendir homenaje a la historia del PCI. Surgió así “Novecento”, otra obra maestra de Bertolucci, en la que narra las cinco primeras décadas del siglo XX en Italia, con la historia de una familia desde el nacimiento del comunismo en la región de Emilia Romagna hasta la Liberación, con Robert de Niro, Gérard Depardieu y Stefania Sandrelli en los papeles principales.

En 1987 Bertolucci, en la cumbre de su éxito como cineasta, rueda en China “El último emperador”, basada en el libro “Yo fui emperador de China”. Es la historia de Puyi, el último emperador de China, entronizado a los dos años en 1908 y adorado como una divinidad. Fue el primer film que obtuvo permiso oficial de Pekín para ser rodado en el interior de la Ciudad Prohibida. La película ganó nueve premios Óscar y otros 39 galardones internacionales.Obligado por graves problemas de salud, Bertolucci pasó los últimos años de su vida en una silla de ruedas.

«Megalómano» gracias a Dios
Con el enorme éxito que obtuvo con “El último tango en París”, Bertolucci reconoció en una entrevista al “Corriere della Sera” en el 2005 que se convirtió “un poco megalómano”. En la misma entrevista Bertolucci confiesa que en 1969 se hizo con el carnet del Partido Comunista (después dejó de renovarlo a mitad de los años 80) y comenzó también su larga etapa de psicoanálisis que también lo marcó: “En los primeros diez años fue un gran estímulo para el trabajo, pasaba del análisis de la experiencia a la comunicación. Después, me han ayudado los años en Oriente, el estudio de la cultura china, del budismo…”. Cineasta enamorado de lo bello y de lo lírico, Bertolucci centró su cine en el gusto por el melodrama, partiendo de la cotidianidad de la vida para descubrir una historia.

En su vida y en las narraciones de Bertolucci, se entremezclan la dimensión política y la transgresión privada, Partido Comunista y Freud, lo público y privado, justamente como en Pier Paolo Pasolini. Bertolucci destacó siempre la influencia del director del "Evangelio según San Mateo", hasta el punto de proclamar que debía todo al que fue uno de los grandes artistas e intelectuales italianos del siglo XX. Además de esa influencia que marcó toda su vida como cineasta, Bertolucci reconoce también haberse inspirado en directores como Godard, Kurosawa y los neorrealistas.

En una entrevista se le preguntó si creía en Dios, respondiendo con una sonrisa: “Soy ateo, gracias a Dios, como decía Buñuel”.

Fuente: abc.es
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